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  Reportajes - ¡A BAILAR!
¡A BAILAR!
Fecha de Publicación: 17/04/2012

Lcda. Mariela Yépez

Entre las múltiples actividades que permiten a los niños divertirse  y desarrollar determinadas habilidades, se encuentra el baile. Desde pequeños los niños mueven su cuerpo de manera espontánea al escuchar música y se podría aprovechar su interés para disciplina en esta área.

Los beneficios de bailar son innumerables. Comenzando porque el niño descubre que puede mover las partes de su cuerpo a voluntad, con la velocidad y la intensidad que desee. Estos movimientos permiten aumentar  su agilidad, coordinación y equilibrio; fortalecer sus músculos, alcanzando una mayor flexibilidad, fuerza y resistencia, además de combatir el sobrepeso y la obesidad como cualquier ejercicio.

Como método pedagógico, facilita que los niños desarrollen el oído musical, el sentido del ritmo, la memoria (al aprender una serie de pasos) y la expresión corporal. A la vez, es una gran herramienta para desinhibirse y liberar tensiones. Al son de la música se les reduce el estrés, la ansiedad y la tristeza, al poder expresar sus emociones y canalizar la adrenalina.

También es un buen método para superar la soledad, la timidez y construir nuevas relaciones, ya que  la clase se convierte en un punto de encuentro para hacer amigos. Durante la misma, los niños aprenden a respetarse y a ser tolerantes, pues se produce un  contacto físico entre ellos, exponiéndose incluso a rasguños y pisotones

Las presentaciones en público, exhibiendo lo ensayado, fomentan la autoestima de los niños y aumentan su confianza en sí mismos. Esas prácticas reiteradas, los preparan para ser más independientes y tolerar mejor los fracasos y las críticas. 

Según una investigación realizada en Suecia, el baile ayuda a calmar a los niños hiperactivos, aumentando su atención en clase y disminuyendo su agresividad. La científica Erna Grünlund, directora del estudio, comenta: “Sus padres y maestros reportaron que después de las clases de danza, los niños en cuestión rindieron mucho mejor en la escuela. En un caso, un niño sólo podía estar sentado quieto por 10 minutos en clase y después de la terapia de danza, logró sentarse durante toda la clase”.

Es sorprendente que una actividad pueda ofrecer tantos beneficios,  pero como todo aprendizaje, debe ser voluntario y transmitido con amor y paciencia, elevando siempre la autoestima del niño, permitiéndole crear pasos, sin presiones y  pensando siempre en su diversión.





 
 
 
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